Lhasa, situada en las laderas norteñas del Himalaya, disfruta de más de 3.000 horas de sol al año. Como centro espiritual del Tíbet, preserva reliquias del Imperio Tibetano del siglo VII. El Palacio Potala se eleva dramáticamente sobre la Montaña Roja. El Templo Jokhang alberga una venerada estatua de Jowo Shakyamuni. El circuito de la Calle Barkhor sigue siendo una ruta de peregrinación vibrante.